jueves, 28 de junio de 2012

Editorial Colquiri



Materia: Redacción II
Docente: Sidney Torres
Estudiante: Mayra Peralta
Fecha: 29-06-2012

Práctica 11
Editorial - Colquiri

El Gobierno de Evo Morales, ha hecho que las nacionalizaciones de empresas en Bolivia aumenten. Lo hizo con las empresas de telecomunicaciones e hidroeléctricas, con empresas de gas y petróleo, y también con las de hidrocarburos. Hoy, vemos el caso de la Empresa Minera Colquiri, administrada por Sinchi Wayra, filial de la transnacional suiza Glencore. Se supone que esto constituye una solución del Gobierno para que la economía del país mejore a través de la exportación de minerales. Sin embargo,  el beneficio que generan estas exportaciones al país es muy bajo ya que sólo el 13 por ciento se queda en el Estado.

Los conflictos que preceden a esta nacionalización desfavorecieron a varias personas. Entre ellos están los mineros sindicalizados y los afiliados de la mina 26 de Febrero, además de la gente que vive en esa región. Hablamos de un período de movilizaciones, que incluyó bloqueo de caminos, enfrentamientos dejando como resultado a personas heridas y además daños materiales. No es la primera vez que ocurren estos problemas por causa de una nacionalización. Por consecuencia, los bolivianos nos veremos expuestos a esta clase de problemas cada vez que el Gobierno quiera nacionalizar una empresa. Y esto, quieran o no, es un perjuicio. 

El Gobierno está dispuesto a pedir a la empresa Sinchi Wayra una  indeminización económica por realizar explotación en Colquiri sin pagar impuestos. Por otro lado, ésta ha invertido en Colquiri y también pediría una indeminización por esta inversión. Pero no es muy coherente que ambos pidan ser compensados. Al final ninguno de ellos tendría la razón. Por lo tanto,  lo que más les conviene es llegar a un acuerdo pacífico y sin problemas.  

No obstante, gracias a la nacionalización de Colquiri, solamente, con el valor de la maquinaria y los insumos almacenados el Gobierno pretende no pagar ningún tipo de compensación a la suiza Gleencore por la explotación de la mina. El hecho de que el Gobierno no esté dispuesto a pagar ninguna compensación a Gleencore podría llamarse un beneficio para él. Pero, sin duda, lo más justo sería que se pague por el trabajo que realizó la transnacional a través de Sinchi Wayra.

Por otro lado, el Gobierno no se ve tan beneficiado con esta nacionalización. El empresario Samuel Doria Medina, afirmó que el más perjudicado con la entrega de Colquiri a los cooperativistas mineros es el mismo Gobierno. Ya que éstos no pagan impuestos, no cumplen con la legislación laboral. Por lo tanto el Estado corre riesgo de perder ingresos. Esto quiere decir que el Gobierno no estudió correctamente esta situación. Por consiguiente, no tiene conocimiento de las consecuencias que puede traer. Sin embargo, el Gobierno cuenta con la promesa de la Corporación Minera de Bolivia (Comibol), de duplicar hasta 2014 tanto la producción como los ingresos de la empresa nacionalizada.

La nacionalización de empresas, no es del todo buena. Como es el caso de las minerías porque el 87 por ciento, de lo que éstas  generan se va al exterior. Por tanto, lo que el Gobierno está haciendo no tiene sentido y está afectando al país, en lugar de hacerlo progresar. Para que esto no ocurra, se debe hacer un estudio adecuado de los ingresos que traen las exportaciones de minerales al país. De ese modo, el Gobierno podrá determinar si realizar la nacionalización es, o no, una ventaja que ayuda a la economía del país.

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