sábado, 25 de agosto de 2012

Práctica 22


Materia: Redacción II
Docente: Sidney Torres
Estudiante: Mayra Peralta León
Fecha: 24 de agosto de 2012

Sacha Llorenti Embajador de Bolivia en la ONU

La represión policial a la VIII marcha defensora del Territorio Indígena Parque Nacional Isiboro Sécure (TIPNIS), en Chaparina es la sombra que persigue a Sacha Llorenti, por ser autor intelectual de la misma. El ex ministro de Gobierno, es el nuevo Embajador de Bolivia ante la Organización de las  Naciones Unidas (ONU), y su misión es defender el acullico (masticado de coca) y los derechos humanos de los indígenas.

Después de casi un año, no se ha hecho justicia  por el maltrato que sufrieron los indígenas a causa de golpes, abusos y  algunos secuestros. La obligación del ex ministro es responder por la violenta represión a la VII marcha indígena en Chaparina. Del mismo modo, el Presidente debió pedir, antes de nominar a Llorenti para embajador, que se aclare este caso. Así, ya no habría la incertidumbre que existe en el pueblo boliviano. 

Es probable que el Senado se haya equivocado al nombrar  al nuevo embajador. Los antecedentes del ex ministro hacen que las autoridades indígenas y otros no estén de acuerdo con el nuevo cargo. Es decir, alguien que ha violado los derechos de los indígenas ahora tiene un cargo para defender  la costumbre de mascar la hoja coca y a la vez sus derechos. Esta es una contradicción que muchos bolivianos no comprendemos,

Llorenti como embajador de Bolivia ante la ONU, buscará lograr que La Resolución de Estupefacientes adoptada en Viena en 1961 acepte que el acullico y éste deje de ser ilegal. No obstante, es muy difícil cumplir esto porque en la lucha contra el narcotráfico se trata de eliminar todo lo que implique el uso de drogas. El deber de nuestro país, es combatir al narcotráfico por eso, se deben hacer algunos sacrificios para conseguir resultados positivos.

El error que cometió el ex ministro con la represión en Chaparina, lo descalifica para el nuevo cargo que asumió. Para que exista conformidad entre los indígenas afectados y los defensores de éstos, Llorenti debe demostrar su inocencia o culpabilidad en el caso. Si resulta culpable él tendría que aceptar que no es la persona adecuada para estar de embajador ante la ONU y como consecuencia renunciar al cargo.


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