En 1990 la marcha indígena de tierras bajas (Cochabamba, Beni, Santa Cruz, entre otros) que estaba comandada por los mismos indígenas que marchan en estos días. Esta marcha pretendía visibilizar estas comunidades, pero sobre todo que exista un precedente legal para qué se les otorgue un territorio donde puedan vivir según sus modos y costumbres, es decir donde puedan ejercer a plenitud su cultura.